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Esta etapa se divide en tramos distintos, que despiertan diferentes sensaciones en los peregrinos. Prepárate para una jornada larga, con constantes subidas y bajadas, la primera de tres etapas bastante exigentes. Hasta el límite del municipio de Moimenta da Beira, el camino es todo cuesta arriba, por lo que se recomienda hacer una parada en el pueblo de Sarzedo. A continuación viene un tramo aislado y agreste, a veces incluso salvaje, entre pinares y frondosos matorrales que amenazan con cortar el camino. Son kilómetros de aislamiento hasta Granja Nova, pero, a partir de aquí, todo cambia. El descenso hasta Ucanha es deslumbrante, por una antigua vía flanqueada por altos muros de piedra y extensas plantaciones de manzanos. En la localidad, se cruza el río Varosa por un puente medieval que cuenta con una torre de peaje, símbolo del gravamen que se cobraba sobre las mercancías que entraban en el territorio del vecino monasterio de Salzedas. Es uno de los monumentos más destacados del Camino de Torres y, sin duda, te dejará un buen recuerdo.