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Seguimos por un trayecto que propicia el contacto con la naturaleza, sin perder de vista la conexión con la historia. Se trata de un recorrido que recuerda la reutilización, en plena Edad Media (la principal época de las peregrinaciones jacobeas), de una geografía generada por el Imperio romano.
En los municipios de Penela y Condeixa-a-Nova, la calidad de los restos romanos que allí se conservan y la importancia de los trabajos arqueológicos y de musealización realizados hacen que la villa romana de Rabaçal y la antigua ciudad de Conimbriga ocupen un lugar destacado en la historia de la romanización del futuro territorio portugués. Los peregrinos tienen la oportunidad de conocer dos dimensiones complementarias de la organización romana del territorio, unidas por una antigua calzada, la misma por la que hoy pasa el Camino de Santiago: primero, una villa propiedad de un importante ciudadano romano; después, la ciudad que polarizó este territorio. Cerca de Rabaçal, el castillo de Germanelo vigila el camino.
Este tramo también permite entrar en contacto con la singular riqueza natural que proporcionan los macizos calizos de la región, donde abunda una flora diseminada, intercalada con amplias franjas pedregosas que imprimen una personalidad propia a las Tierras de Sicó.
El hombre ha sabido crear un producto excelente a partir de las características de la zona, el queso Rabaçal DOP, que permitirá al peregrino recuperar energías para continuar su camino.