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Inspire... Expire... Disfrute... Y refrésquese en las aguas termales, de camino a su destino. En esta etapa, tras recorrer el valle de Aguiar hasta Vila Pouca de Aguiar, con sus montañas y mesetas, se desciende a Cidadelha hasta cruzar el puente romano. Para muchos, este es el tramo más bonito de todos y no tardará en darse cuenta de por qué. En este punto, queda justificado un desvío a Lagoa do Alvão, un lugar perfecto para estar en contacto con la naturaleza y hacer un alto para la introspección. De vuelta al camino, se llega a Vila Meã, antes de Pedras Salgadas y Vidago, donde los caminantes y peregrinos entran en una atmósfera cargada de historia y detalles heredados de la Belle Époque.